RAÚL Y RAQUEL

Otra Una pequeña historia que inventé, en un rato de ociosidad.

RAÚL Y RAQUEL

(Por Neocórtex)

 

Es entonces que recordamos al primer amor de Raúl.

La primaria Gral. Gregorio Castillejos Quintero, en el grupo de 6º A, en el número 21 de acuerdo a la lista de alumnos, se ubicaba un tal Raúl Jiménez  Saavedra.
Un niño común para su edad, sano, con inquietudes como cualquier mocoso y con sueños como cualquier ser humano.
Siempre era común, que en los recreos se sentara en una banquita cerca del patio de fútbol a admirar a Raquel, una bella niña del 6º  B la cual acostumbraba también sentarse en la banca frente a la de él, del otro lado de la cancha de fútbol, a platicar con sus “amiguis” sobre todas esas cosas que las niñas hablan a esa edad.

Raulito Sabía que no podía llegar un día y decirle; así nada más de improviso: “Raquel me gustas mucho, ¿Quieres que te comparta mi torta?, ¿Qué pida dos popotes y un chesco?, ¿Qué le pida a mi mamá que nos lleve al cine?”
¡No!, Raquel era el símbolo mismo de la belleza, era el todo para él.
Además sabía por chismes de su amigo el  Fabiruchis, que Raquel después de la escuela, se iría a vivir con su familia a Guadalajara, así que sería muy poco probable que la viese en la secundaria.

Fabiruchis, el clásico fisgón del salón, de ese tipo de gente chismosos y revoltosos que terminarán trabajando en “Con todo” o en “la oreja”, o que fácil, les deparas un futuro de estilistas. Él sabía y se enteraba de todo, además que era el único de su salón que se llevaba con Raquel.

Cinco días antes de que se terminara la escuela, la primaria y los bellos recreos de admirar a su musa, es que se decide a emprender un plan para poder ser su novio.

Después de la escuela, en la tiendita para comprar Bolis.
Raulito llega totalmente decidido con el Fabiruchis:

Raulito: “Fabi… perdón Miguel… perdón Michel”
Fabiruchis: “¡Ya te dije que no me llames Miguel!, mis papás que no tuvieron perdón al ponerme un nombre tan naco y simple como ése, mucho menos que chusma como ustedes me llamen “Fabiruchis”, ¿qué tengo que ver con tamaño animalejo como ése?…ja!, yo tengo clase, deberían de jubilarlo por antigüedad, y ese gordo de Gerardo Alfaro, me enoja la gente chismosa y revoltosa como él…por cierto; ¿sabías que Susanita anda de golosa con Gerardo?, ¡es una golfa!”…

Fabiruchis, acostumbra siempre hacer unos monólogos personales más largos que los de Ádal Ramones, pero con la ventaja de que entre toda esa sarta de estupideces, generalmente se encuentra información valiosa de Raquel, siendo que Fabirchis vive a dos casas de ella, la cual a veces de entre todos esos compromisos sociales, va a verlo para contarse chismes.

Raulito se impacienta y le contesta.

Raulito: “¡Michel!, eh…lo que pasa es que ya quedan Cinco días para que se acabe la escuela y estaba pensando si me podrías presentar a Raquel”…

Fabiruchis lo mira y esboza una sonrisa.

Fabiruchis: “¡Tú!…jajaja, ¡si tan sólo eres un pelagato!, para poder conocer a Raquel tienes que tener clase, lo cual…tú… además, ¿no estás conforme con que te cuente todas sus intimidades?”

Raulito inclina la cabeza y contesta con fervor:

Raulito: “¡sí, pero yo quiero conocerla!”
Fabiruchis: “Está bien, ¿qué me vas a dar a cambio?”
Raulito: “Pues…tengo mi colección de tazos de Mucha Lucha, ¿los quieres?”
Fabiruchis: “jajaja… ¡niños!, está bien le diré a Raquel.”
Raulito: Gracias Fa…Michel.

A la mañana siguiente, Fabiruchis le dice a Raulito que Raquel lo esperará el día siguiente, en la entrada de plaza Diamante, a las 4 de la tarde.
Fabiruchis: “Tienes que ir arreglado, bañado y con un regalo para ella, además de las entradas para el cine”

La emoción invadió a Raulito, el día de la cita, después de salir de escuela salió corriendo a su casa, rompió el cochinito y de inmediato se fue a la dulcería “Doña Chonita” a comprar una caja de chocolates, sabía por información fidedigna de Fabiruchis, que a Raquel le encantaban los chocolates, después, regresó corriendo a su casa a bañarse y a buscar la ropa más pertinente para la ocasión.
Le pidió a su papá que le llevara a plaza Diamante porque tenía una cita, su papá sonrió y le dejo en punto de las 3:30 ahí, Raulito le pidió $100 pesos lo cual ya no hizo sonreír tanto al padre. Su papá le dijo que pasaría por él y su amiguita en dos horas y media, entre tanto iría a tomarse un café en la cafetería de enfrente para pasar el rato.

Raulito, sonriente en la entrada de la plaza Diamante, en una mano la caja de chocolates, en la otra los boletos para el cine, para ver la película de Bob esponja, que empezaba a las 4 y terminaba a las 5:30, tiempo suficiente para expresar sus sentimientos.

RAÚL se quedó esperando a Raquel durante las dos horas y media restantes
Lo que no le dijo Fabiruchis, es que Raquel acostumbraba ir de vez en cuando a Plaza Diamante, Fabiruchis le comentó a Raquel, pero ella no le dio mucha importancia y ese mismo día decidió mejor ir a visitar a su amiga Susana (la golosa).
Raúl se decepcionó muchísimo, a pesar de que la película ya había empezado, decidió quedarse afuera, para ver si Raquel llegaba, pero no llegó.

Al día siguiente Raúl no asistió a clases.

El último día de clases decidió ir a admirar por última vez a la bella Raquel, la última ocasión para apreciar su bello rostro y su hermosa figura.
Decaído, es que sienta en la banca de siempre.
Quince minutos antes de volver a clases es que se levanta Raquel.
Raúl, mirándola ve que ella comienza a caminar rumbo a donde se encuentra él, pero en realidad ya le da poca importancia.
Raquel continúa avanzado, Raúl comienza a ponerse un tanto nervioso, ve cómo es que Raquel poco a poco se acerca más.

De cabello castaño claro, suave y ondulado, largo hasta la espalda, que con el viento se agitan cual hermoso ángel por la noche de ensueño y de estrellas fugaces.
Su cara, angelical y pícara a la vez, unas pestañas largas que enmarcan a unos hermosos ojos color miel, su cálida dulzura, nariz recta, labios rosados y carnosos, sus mejillas sonrojadas y  llenas de vitalidad. De Cuerpo frágil, delicado y sensual, de Manos delgadas y cuidadas, piel tersa, suave, apiñonada por el sol, piernas que enmarcan cambios de la niñez para empezar a convertirse en mujer.
Y entre todo ese dechado de inocencia  y fragilidad;  Camina con un movimiento sexy, con unas caderas hermosas, estéticas, que deleitan las miradas.
Siendo que es su último día, en la escuela, quiere dejar una marca de que es la más bonita, la más hermosa por mucho y por supuesto la más popular.

RAULITO le contempla embelezado y ve que poco a poco se acerca a él. Hasta llegar exactamente enfrente de la banca que por tantos años él era dueño, de observar, de contemplar.
Se para exactamente en frente de él, Raulito se queda atónito, tan sólo ver sus hermosas y delicadas piernas.
Entre tanto sueños, sale una cálida y narcotizante voz:
Raquel: “¡hola!”
Raulito se queda mudo, voltea para ambos lados, para ver a quién le está hablando su amada, pero no ve a nadie más, vuelve la mirada a Raquel y dice:
Raulíto: “¿Me hablas a mí?”
Raquel baja la mirada, como queriendo decir: ¡claro tonto!, ni modo que le estuviera hablando a un fantasma y respondió:
Raquel: “sí, me dijo Michel que querías decirme algo, me dijo que también me lo querías decir el miércoles, pero no pude salir porque mi mamá se encontraba enferma” (una franca mentira).

En eso mismo momento le vinieron muchos pensamientos a Raulito, muchos, demasiados, variados y tontos a la vez.
– ¿No me pudo haber avisado que su mamá estaba enferma?
– ¿Por qué diablos no me lavé los dientes?
– ¡Maldita sea, ya me comí todos los chocolates!
– ¿Dónde madres dejé los chocolates?
– ¡Diablos, estoy quedando como estúpido sin decir una palabra!
– ¿A caso me vestí bien?
– ¿Sabrá que me gusta?
– ¿No fue el miércoles porque quería que yo hiciera el ridículo aquí?
– ¿Sabe que me le he quedado mirando desde hace un año?
– ¿Qué le habrán dicho para que venga en medio del receso?
– ¿Qué diablos le digo?
– ¿Por que no pensé el miércoles en la forma en que le hablaría?
– ¿Cuánto madres me costaron los boletos del cine?
– ¿Querrá salir hoy al cine conmigo?
– ¿Cómo diablos se llama el Fabiruchis?
– ¿Qué diablos hago si me dice que no quiere salir conmigo?
– Y si le digo si quiere ser mi novia, ¿Qué me dirá?
– ¿En cuánto tiempo se va a Guadalajara?
– ¿Cuánto tiempo falta para que se acabe el recreo?
– Raquel, Raquel, Raquel, Raquel, Raquel, Raquel, Raquel, Raquel.

Entre tanto Raulito voltea y se da cuenta que absolutamente toda la escuela lo está mirando, todos sus compañeritos del salón, los niños que están jugando en la cancha y que se detuvieron para ver cómo atravesaba Raquel, Fabiruchis observando al lado de la oficina del director, se veía tranquilo por fuera pero alterado por dentro, esperaba hacer su única buena obra en toda su esporádica vida en la primaria, además, esperaba ver que aquél oyente de tantos años estuviese dispuesto a hablar de lo que siempre calló.
Hasta los niños de 1º se voltearon a ver qué es lo que pasaba.

Nunca Raquel se había levantado sola sin la escolta de sus detestables amigas, para acompañarla. Desde el año anterior que llegó a la escuela.

Si duda sería el acontecimiento más importante, después de que Pepe y Luis se pelearon en la clase de deportes, después de que Luis Golpeó a Pepe, en los testículos y de que éste de inmediato se abalanzara contra Luis y le mordiera la oreja.
Pero ningún acontecimiento como éste, de que un chico se le declarara en público a la chica más popular, bonita de la escuela, y sobre todo que él fuese un Don nadie.

Todos  estos hechos y pensamiento colmando su mente, atosigándola, hartándola y hasta bloqueándola, es entonces que Raulito entra en una etapa de crisis y se dan los efectos secundarios de tan fortuito acto: 
Las manos y la cara le empiezan a sudar, la tiemblan las piernas, tiende a tener mucho calor, la cabeza le da vueltas, se siente como en una pesadilla, como en un mal sueño del cual quiere despertar, pero que por desgracia no es un sueño y tiene que afrontar la realidad por más mala que sea.

Viendo a Raulito pasmado y un tanto alterado le pregunta:
Raquel: “¿Estás bien?”
Raulito no contesta, se encuentra atónito, quieto, mudo.

Raquel se acerca, levanta la palma de su mano en frente de su cara y la mueve hacia ambos lados.
Diciendo: “¿Oye, estás bien?”

Raúl entra en el punto más crítico, está a punto de mearse en su pantalón, tiene que emprender la graciosa retirada.
Más vale aquí corrió, que aquí murió o en este caso que aquí se hizo pipí.
Pero nunca antes en su vida, Raúl había tenido tan cerca a Raquel, nunca tan cerca, a escasos 15 cm. de él.

De repente todo se detuvo, ya no había nadie más que no fueran Raquel y Raúl.
El mundo se había detenido, como si estuviesen parados en un escenario en donde los reflectores sólo apuntaran a ellos dos, sin la preocupación de ningún otra cosa en el mundo.

Raquel balbuceando palabras que él no alcanzaba a concretar, todos los pensamientos abandonaron su mente, su propia mente abandonó su cuerpo, no encontraba razón ni sentido a las cosas, sólo veía a su hermosa Raquel y su linda boca.
TODO EL EXTERIOR AVÍESE OSCURECIDO Y EMBRIAGADO DE PASIÓN, DEJASE LLEVAR POR LA SIMPLE BANALIDAD.

Entre todo esto, Raquel se había cansado de hablar si ser respondida, sus palabras no hallaban eco en la mente del joven perplejo.
Ante tan pocos alegatos, dio la media vuelta; al momento de dar el primer paso Raúl le tomó del brazo y la volteó enérgicamente; ahora la atónita era ella, se había quedado pasmada ante tal arrebato.
Raúl se acercó más aún a ella, le acarició el rostro y le plantó un beso en sus carnosillos labios, la única reacción de Raquel fue la de abrir sus brillosos ojos miel.
El encuentro duró 7.8 segundos.
Acto seguido Raúl soltó a Raquel la cual todavía no lograba parpadear, Raúl sonrió como nunca más en su vida y de inmediato se echó a correr con rumbo desconocido.

Raquel se quedó un minuto pensado en qué fue lo que pasó, terminó de parpadear; entró en sí, inclinó la cabeza y sonrió.
Dos minutos después sonó el timbre de la escuela
Raúl no volvió al salón en el resto del día.

La siguiente vez que se vieron fue en la clausura del curso, la primaria y la vida de soñar y reír.
En la entrada de la sala de convenciones del salón fiesta se vieron las caras, los dos sonriendo unísonos, pasaron y se quedaron viendo, pero sólo eso.

Al momento de pasar al frente para la entrega de su boleta de calificaciones, el maestro de ceremonias pronuncia: Raúl Jiménez Saavedra.
Él se levanta y ve que todos gritan de alegría, se había dado cuenta que se había convertido en el chico más popular de la escuela, un día antes de salir de ella.

Al día siguiente Raquel salió rumbo a Guadalajara.

Y todos vivieron infelices para siempre.

 

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7 respuestas a RAÚL Y RAQUEL

  1. Tirsa E. dijo:

    Oye que chida estâ esta lectura hahaha me encanto no se si tu la hayas redactado pero si es asi que chido la neta hahaha asi pa ser sincerotassss me gusto mucho hehehe bueno bye! saludos

  2. FORSALE-ENVENTA dijo:

    Muy buena historia.

  3. Mario dijo:

    Que chido final

  4. ANDRES dijo:

    Estuvo muy buena la pequeña historia me gusto ,porcierto he publicado una nueva entrada y hace tanto tiempo que no escuchaba la palabra " bolis " jaja por aki les llaman congeladas JAJA te esparo por mi espacio´para ver tu comentario , yo vivia por aya cerca de oaxaca …

  5. Cindie dijo:

    Jajajaa esta genial la historiaa! no puedo parar de reir!..las preguntas que se hizo raul son la onda!..el final sta chido!

  6. juan carlos dijo:

    que no existe un lugar para conocer gente uxalaaaaaaaas que tipo de paginas son estas ayudenmeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
     

  7. Carolina Gutiérrez dijo:

    holaaa.. jaja no tengo idea de como llegue aqui.. pero lei toda tu historiaa..
    estuvo muy padre.. es comoo mi vidaa jajjapero como qe le faltaa un finaal..
    yo digoo qe el final sea qe raqel no vuelva a ver al tipoo estee
    y qe este se enamore de carola jajajja…
    si decides hacerlo asi.. mandame el final a mimail porfa
    gtzcarolina@hotmail.com
    estaria muy agradecida.. byeee=)

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