MUY INTERESANTE: DULCE VENGANZA.

 

DULCE VENGANZA

La ciencia descubre por qué nos produce tanto placer.

por Abraham Alonso.

Los científicos intentan dar con las claves que expliquen el ojo por ojo, una reacción innata en el ser humano, pero también una de las mayores fuentes de violencia.

Un plato que se sirve frío
La obra del pintor francés Pierre Prud’hon La Justicia y la Venganza persiguen el crimen (1808) era un modo de recordar a los malhechores que si no les alcanzaba una, ya lo haría la otra.

Según comenta en su diario Samuel Pepys, secretario del duque de York, el 6 de abril de 1668 el noble lord Kerneagy se llevó uno de los mayores disgustos de su vida al descubrir a su esposa “en erótico acto” con su señor. El escritor Pedro Voltes, que refiere la deshonrosa anécdota en su libro Errores y fraudes de la ciencia y la técnica, indica que, según parece, “el marido obtuvo de lady Kerneagy una confesión detallada de su idilio y le ordenó que lo continuara con constancia”. Mientras tanto, planeó su revancha. Buscó en Londres a las prostitutas más sórdidas y enfermas con el fin de contagiarse de sífilis, volvió a su mansión y transmitió el mal a su esposa, que hizo lo mismo con el duque. Éste, a su vez, se lo pasó a la duquesa, y la misma a sus hijos, “que salieron raquíticos y tarados”. Pepys comenta horrorizado que la venganza de lord Kerneagy, al que describe muy orgulloso de sus actos, “es la más perniciosa y malvada que he conocido”. Pero, ojo, porque con las oportunas variaciones, esta misma historia se repite en diferentes épocas y países y con distintos protagonistas. De hecho, seguramente se trata de una antigua “leyenda urbana” tan universal como el mismo fenómeno que lo inspira: la venganza.

Una conducta tan antigua como la propia humanidad

Con el corazón en un puño. Tras los atentados del 11-S, miles de estadounidenses clamaron venganza.

Y es que la naturaleza y el fin último del desquite ha sido durante siglos una de las piedras angulares del debate filosófico. ¿Se trata de un acto de justicia por el que queda reparado un agravio? ¿Es un primitivo mecanismo de retribución que hoy no tiene sentido? ¿O acaso es algo inherente al ser humano que se dispara solamente en determinadas circunstancias?

Stephen Beckerman, un antropólogo de la Universidad del Estado de Pensilvania, lo tiene claro: “vengar una herida del tipo que sea, el ojo por ojo y diente por diente, es una reacción universal, una fuerza impulsora de la violencia que dista mucho de ser exclusivamente humana”. El investigador del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge, Tim Clutton-Brock, es de la misma opinión.

 

Una fuerza que no es exclusivamente humana

En un estudio publicado en Nature éste señala que “las represalias en las comunidades animales son bastante frecuentes. Los individuos a menudo castigan a otros miembros del grupo que atacan sus intereses, lo que puede contribuir a educar a la progenie o favorecer la cooperación”. Animales tan dispares como los elefantes marinos o los chacales de flancos rayados responden a un ataque con otro. Sin embargo, estas represalias carecen del sentido moral que caracteriza la venganza humana, mucho más relacionada con la dominación. “Nuestra venganza va más allá del acto de castigar al culpable”, añade Beckerman. “Se trata de que cambie radicalmente su forma de pensar; de hacerle ver, aunque en ello pierda la vida, que sus acciones fueron incorrectas”.

Paul Roscoe, profesor del Departamento de Antropología de la Universidad de Maine, cree que hay otra importante diferencia que, en lo que atañe a la venganza, nos distingue de otros animales: la premeditación. “Sólo los seres humanos buscamos a enemigos concretos y los asesinamos por acciones pasadas”, indica Roscoe.
 

La premeditación nos distingue de otros animales

Efectivamente, sólo en 2004 al menos 14 personas murieron en la Comunidad de Madrid víctimas de algún “ajuste de cuentas”. El fenómeno, desde luego, no se ciñe a nuestra geografía. Ese mismo año, un ingeniero ruso, Vitali Kaloev, consumó una de las venganzas más frías y calculadas que se recuerdan en Zurich. Según la policía suiza, Kaloev viajó hasta allí desde Osetia del Norte con un propósito muy concreto: localizar y asesinar a Peter Nielsen, un controlador de tráfico áereo al que responsabilizaba del accidente de aviación en el que murieron su mujer y sus dos hijos. Dos años antes, Nielsen estaba a cargo del pedazo de cielo donde se produjo la colisión del Tupolev-154 en el que viajaban contra una aeronave de transporte. Kaloev, convencido de que había sido el culpable de la tragedia, abandonó su trabajo y planeó durante meses su venganza, hasta que, por fin, el 24 de febrero de 2004 encontró a Nielsen en el jardín de su casa y le clavó un cuchillo de 14 centímetros.
“Ese controlador es escoria, y en el Cáucaso tenemos nuestros propios métodos para tratar con la escoria”, había afirmado.

Paul Roscoe señala que nuestra alta capacidad para la venganza premeditada está estrechamente relacionada con el gran desarrollo del neocórtex humano, un área del cerebro que se relaciona con la inteligencia, la creatividad y el pensamiento intelectual y que, según este investigador, también contribuye a que deshumanicemos a nuestros enemigos.

¿Pero hasta qué punto nos satisface tomarnos la revancha? Precisamente, un equipo de científicos suizos ha confirmado que vengarse puede ser una experiencia tanto o más dulce de lo que afirma el dicho. Así parece demostrarlo uno de sus experimentos, coordinado por Dominique de Quervain, de la División de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Zurich. Los investigadores hallaron que cuando una persona castiga a otra por lo que considera un agravio se activa el mismo circuito cerebral que se dispara cuando vemos a una persona a la que deseamos. En su estudio, publicado en la revista Science, se afirma que los escáneres por emisión de positrones revelaron un patrón claro de actividad en los centros cerebrales vinculados al disfrute y la satisfacción, en concreto en el cuerpo estriado de este órgano.

Las represalias en las comunidades animales son frecuentes

Una cosa es vengarse y otra parecer vengativo


¿Reacción instintiva?

Los elefantes marinos castigan los ataques de sus congéneres, una actitud que algunos consideran una forma de venganza usada para educar a la progenie.

Pero una cosa es que la venganza sea una conducta profundamente humana y otra que nos guste parecer vengativos. Según el psicólogo Robert A. Baron, del Instituto Politécnico Rensselaer, en el Estado de Nueva York, a menudo intentamos vengarnos sin que el otro se dé cuenta. En un artículo publicado en el New York Times, Baron estima que la diferencia entre los actos de venganza indirectos y los directos es de 100 a 1. Así, alguien que se siente ofendido puede responder con una venganza a medias, esquivando al que le ha agraviado, especialmente si es un conocido, o sumiéndose en el silencio durante cierto tiempo. Con estas tácticas cree que su moralidad queda protegida a la vez que adquiere un falso sentido de control. El problema es que en muchas ocasiones esto no fomenta la búsqueda del perdón, sino que es una forma consciente o no de darse tiempo para que su revancha sea aún más completa.

Está claro que, por su propia naturaleza, internet es un vehículo que favorece ese anonimato. Cada vez son más las páginas web que se ofrecen para enviar desde rosas negras hasta peces muertos (y hediondos) a las víctimas de nuestra venganza, y no escasean los casos de denuncias entre ex novios cuando en algún recoveco de la Red aparece la foto en paños menores –o directamente sin paños– del chico o chica a quien su pareja acusa de haberle engañado o abandonado sin motivo.

La venganza suele ser desproporcionada


El desquite del príncipe vengador

El príncipe Hamlet –aquí, interpretado
por Lawrence Olivier–, corroído por sus ansias de revancha hacia el asesino de su padre, encarna la máxima figura literaria del vengador.

Según indica en un artículo sobre la venganza y el resentimiento la doctora Beatriz Quintanilla Madero, profesora de Psiquiatría y Psicología Médica en la Universidad Panamericana de México, “en la práctica, la venganza no se da de forma pura y aislada, ni pretende exclusivamente pagar un mal con otro mal en una proporción justa. Cuando se lleva a cabo, nuestra percepción generalmente está teñida por otras emociones que originan reacciones desproporcionadas al mal sufrido o que creemos que hemos sufrido. El impulso se complica cuando están presentes sentimientos como la envidia o los celos, pero especialmente el odio. Cuando éste interviene, ya no se desea únicamente pagar un daño con un daño similar, sino destruir el objeto odiado.”

En busca de la imposible ecuanimidad. Némesis, la diosa griega de la venganza –en el centro, idealizada por Durero– castigaba la desmesura. Muy distinta era la actitud de los samurais japoneses –derecha, en un grabado del siglo XVIII–, que valoraban sobre todo su honor. Si era mancillado, llevaban a cabo una sangrienta venganza llamada katakiuchi, que alcanzaba hasta a los amigos del agresor.

En la práctica, el odio o los celos hacen que la venganza no sea proporcionada.

Las cosas se ponen feas en el trabajo
Lo asegura un equipo de psicólogos de la
Universidad de Lancaster: las pequeñas
venganzas son el pan de cada día en las oficinas. Las provocan el ritmo frenético, las continuas presiones y las horas de ordenador. Si no se hablan las cosas, podemos volvernos unos irascibles crónicos, señalan.

En septiembre de 2003, un marido despechado llevó a cabo una de estas venganzas patológicas que por su crueldad fue ampliamente recogida por los medios. Cuando Keith Young, un agricultor inglés, se enteró de que su ex mujer esperaba un hijo de su nuevo compañero sentimental, recogió a los cuatro pequeños que había tenido con su esposa –que tenían entre tres y siete años de edad–, los condujo en coche a un lugar desierto y mientras los asfixiaba con gas fue relatando a su horrorizada mujer cómo iban muriendo uno tras otro. Antes de fallecer, Young le susurró: “espero que seas feliz y que guardes rencor hacia ese bebé hasta el fin de tus días”. Y no es el único caso que ejemplifica estas conductas. A miles de kilómetros de allí, un ex marine alemán afirmó que había mantenido relaciones sexuales sin protección con cientos de jóvenes mujeres tailandesas con el fin de infectarles el virus del sida y así vengarse de que su propia esposa se lo hubiera transmitido.

Algunos antropólogos sostienen que más allá de casos puntuales, en las sociedades humanas el mecanismo de la venganza se ajusta a unas reglas no escritas que en el pasado fijaron las relaciones entre grupos. Así, según Stephen Beckerman, en algún momento quedó establecido un acuerdo tácito entre los miembros de una tribu según la cual éstos nunca tomarían revanchas de sangre sobre quienes pudieran vengarles a ellos mismos.
 

Un mecanismo para mantener unido al grupo

En la práctica, este fenómeno limitaba la violencia en el interior del propio clan, pero las cosas cambiaban de cara al exterior. “Con los grupos con los que se tenían contactos ocasionales, la venganza se ceñía a buscar el equilibrio”, señala Beckerman. Pero cuando se trataba de extranjeros, ésta solía ser desproporcionada. Se trataba de lograr su total sumisión o destrucción, hasta tal punto que no siempre era un acto inmediato; se podía esperar a contar con suficientes recursos para vengarse más eficazmente. Por increíble que parezca, aún hoy es posible asistir a demostraciones de este tipo. Durante la última guerra en la antigua Yugoslavia, por ejemplo, algunos líderes evocaron atrocidades cometidas por los enemigos hace más de 900 años. Y es que la vendetta tiene una gran memoria.

Vendetta o el deber de vengar a la familia

La vendetta, del latín vindicta, venganza, es una práctica aún bastante frecuente en determinadas regiones de Córcega e Italia, especialmente en Cerdeña, Sicilia y Calabria. En su origen, el término se aplicaba a las deudas de sangre que existían entre dos familias, de forma que si uno de sus miembros era asesinado, sus allegados intentaban vengarle matando al asesino o a algunos de sus familiares. La responsabilidad de llevarla a cabo solía recaer en el varón más cercano a la víctima, aunque la vendetta estaba también abierta a otros miembros de la familia. Si el culpable desaparecía o ya había fallecido, la venganza podía ejecutarse en otros de sus familiares. En muchos casos, toda la familia era considerada responsable de la actuación de cada uno de sus miembros.

Este tipo de revancha suele darse en comunidades en las que no existe un Gobierno firme o una autoridad central y donde las familias de mayor importancia social son las que a menudo suplen esa labor. Así, la vendetta se convierte en un deber imposible de rehusar para el clan agraviado, al menos si es que quiere conservar su honor e influencias. Aunque tradiciones similares se dan en distintos puntos del globo, desde Arabia hasta Colombia, aún hoy la vendetta suele asociarse al mundo de la mafia italiana.

Las vendettas son moneda corriente en el mundo de la mafia –izquierda, un fotograma de El Padrino–. Una de ellas, ordenada contra Bugs Moran por su rival, el gángster Al Capone, acabó con varios de sus secuaces, que murieron acribillados en el día de San Valentín de 1929 –derecha–.

 

Un castigo que queda en las manos de la divinidad


El desquite final que nunca debería llevarse a cabo.
La estrategia de contención conocida como Destrucción Mutua Asegurada
pasa por tener suficientes armas nucleares –arriba, un silo en Arizona– como para garantizar la aniquilación del enemigo en caso de que éste ataque.

Beckerman cree que la venganza se asocia instintivamente a impedir una futura agresión. “La gente tiende a pensar automáticamente que si una injuria no es vengada se está dando de facto permiso para que ésta vuelva a repetirse”, señala. Para muchos antropólogos los actos de represalia mantienen a la gente controlada donde no existen leyes formales o éstas no se imponen. Sin embargo, según Paul Roscoe, “ el asesinato de enemigos por venganza no ha constituido una ventaja evolutiva para los seres humanos, ya que esta conducta no suele acarrear el fin de la violencia, sino que la impulsa”.
Muchos cristianos creen que sólo Dios tiene la suficiente dimensión moral como para reparar una ofensa en su justa medida, tal como parece indicar la cita bíblica La venganza es mía, yo recompensaré, dice el Señor. Y es que a veces compensa perdonar. Así lo indica Charlotte van Oyen Witvliet, del Colegio Hope de Michigan, que en un estudio publicado en Psychological Science asegura que el acto de perdonar es beneficioso emocional y físicamente, pues reduce el estrés y el riesgo de sufrir un problema cardiovascular. Para algunas personas, sin embargo, no es fácil. Una investigación realizada por psicólogos de la Universidad Case Western Reserve puso de manifiesto que los individuos más narcisistas son demasiado orgullosos para pasar las cosas por alto.
Lo cierto es que en la búsqueda de los medios que garanticen esa utópica justa venganza se han llegado a desarrollar verdaderos monstruos tecnológicos. El más terrorífico es el resultado de una estrategia militar denominada Destrucción Mutua Asegurada.
En esencia, dicha estrategia concibe que cada bando en disputa tenga suficientes armas nucleares como para garantizar la destrucción total del enemigo en caso de ser atacado. El problema, según Roscoe, es que la tecnología avanza más deprisa que nuestros sistemas políticos y sociales, esto es, “poseemos armamento nuclear, pero conservamos nuestros cerebros de la
edad de piedra, una mezcla letal”.

La pasión que dominó a los clásicos

La venganza es al menos tan antigua como el dios egipcio Horus, que consideraba que entre todas las acciones, la más bella era “vengar al padre y a la madre cuando han sido indignamente tratados”. Según la leyenda, Horus removió cielo y tierra hasta que acabó con Seth, el asesino de su padre, Osiris.

Siglos después, Homero convirtió la venganza en uno de los temas recurrentes de su poesía y en el argumento central de la Ilíada. A él le debemos una de las descripciones más precisas de este inmemorial comportamiento humano: la revancha de Aquiles y la muerte del héroe troyano Héctor.

En un momento de grave peligro para los sitiadores griegos de Troya, Patroclo, amigo y amante de Aquiles, le persuade para que le preste su armadura y su carro. Así ataviado, Patroclo hace retroceder a los troyanos hasta que se encuentra con Héctor, que confundiéndolo con Aquiles acaba con él.

La cólera de Aquiles fue tal que ante la pira de Patroclo juró sacrificar a doce ilustres hijos de troyanos para vengarle. Enfurecido, salió al campo de batalla, mató a Héctor y arrastró su cuerpo ante los muros de Troya hasta que estuvo destrozado. Y es que de la pasión de la venganza no escapan ni héroes ni dioses.

La venganza de Aquiles –izquierda, interpretado por Brad Pitt en Troya– es un motivo frecuentemente plasmado en el arte clásico, como en este cuenco -derecha- del siglo VI a. de C.

Para saber más:
peacecenter.berkeley.edu. Sitio del Centro para el fomento de la paz entre individuos y comunidades.
www.thepayback.com. Una web desde la que se pueden mandar flores pasadas o peces muertos.

Por Jesús Marchamalo  
Periodista y escritor
  

 

El 16 de julio de 1945, un intenso resplandor blanco iluminó las montañas Jemez cerca de Alamogordo, en Nuevo México, EE UU. Una enorme nube anaranjada se elevó en el cielo y acabó convirtiéndose en un hongo de once kilómetros de altura. Era la culminación del conocido proyecto Manhattan: el desarrollo de la bomba atómica. A partir de ese momento y durante décadas, la palabra atómico dio nombre a todos los fenómenos relacionados con la fisión del átomo de uranio, de modo que se decía explosión, energía o planta atómica a lo que en realidad tenía que ver no con el átomo sino con su núcleo. Por eso hoy se considera más correcto el término nuclear.

Átomo es una palabra que viene del griego tomos, que significa cortar o seccionar, de donde derivan palabras como anatomía, la ciencia que estudia la composición del cuerpo humano y que durante años se basó casi
exclusivamente en la disección. De hecho, el sufijo tomía es uno de los que con más frecuencia se utiliza en medicina para significar corte o incisión: lobotomía, traqueotomía, episiotomía… También del griego tomos nos llegó la palabra tomo, que se aplica a las distintas partes que forman una obra completa, igual que dicotomía, que designa la división en dos partes, o la posibilidad de elección entre dos posibilidades.

La palabra átomo, compuesta por el prefijo negativo a y tomos, fue la elegida por Leucipo y Demócrito para dar nombre a las partes más pequeñas, invisibles e indivisibles que suponían formaban la materia. Con los posteriores avances en física, dicha palabra ha terminado por quedarse pequeña, ya que se ha demostrado que los átomos se componen de electrones, neutrones y protones, y estos últimos de partículas todavía más pequeñas: los quarks.

Por cierto que de átomo deriva también atomizar, dividir en partes sumamente pequeñas, pulverizar, y todos sus derivados:
atomización y atomizador, muy parecidos en su función a los nebulizadores, de nebulizar, que convierten los líquidos en finas partículas, como nubecillas o niebla, de donde procede su nombre.

El famoso término ‘Culo’…

El trasero es una realidad embarazosa para el idioma. Nalgas, asentaderas, posaderas, cachas o petaca son algunos de los eufemismos usados para no llamar por su nombre – culo – a tan delicada parcela anatómica. Otras alternativas son bullarengue, referida al trasero femenino, que deriva de una prenda usada por las mujeres para ganar volumen; antifonario, de antífona, una forma antigua de llamar al trasero; y nalgatorio, conjunto de ambas nalgas, según el Diccionario.

Sin muchas ínfulas

Ínfula, que significa presunción, vanidad, es también el nombre que recibe cada una de las cintas que penden de la mitra episcopal.
· No discuta si urraca se escribe con hache o sin ella porque ambas posibilidades, urraca y hurraca, son correctas.
· Si teniente es el masculino de tenienta, alguien debería plantearse qué hace en el Diccionario el término parturiente referido a la mujer que está de parto o recién parida.

Restáureme usted el estómago

En 1765 se abrió en París la casa de comidas De Boulanger, en cuya fachada el dueño puso un letrero que decía: “Venid todos los que sufráis a causa del estómago, y yo os restauraré”. De ahí parece que surgió la palabra restaurant, que pasó al castellano como restorán o restaurante, ambas correctas, si bien la Academia prefiere la segunda.

En el Madrid antiguo casi todos los resto ranes estaban instalados en pisos, ya que los bajos se usaban como cafés. Éstos eran exclusivos de hombres, salvo el Suizo, en la calle Sevilla, que tenía un salón con puerta aparte para las damas. En el Pombo, sede de la tertulia de Gómez de la Serna, por la tarde también podían entrar señoras a merendar, ya que hacía las veces de botillería en la que se servían helados, refrescos y platos de arroz con leche.

Pan y pluma

La polisemia o pluralidad de significados permite lanzar dardos hirientes. En una ocasión, el poeta nicaragüense Rubén Darío dijo de Baroja, que era gerente en una panadería: “sus libros tienen mucha miga, se nota que es panadero”. Don Pío respondió: “Darío tiene buena pluma, se nota que es indio”.

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12 respuestas a MUY INTERESANTE: DULCE VENGANZA.

  1. Mario dijo:

    jejeje, no es cierto

  2. Mario dijo:

    ¿Te cagó que ponga una canción que no te gusta? …Házmelo saber.No te lo quiero restregar, pero de hecho si

  3. Mario dijo:

    "Enriquece éste espacio con tus acertados y elocuentes comentarios (Pon cuántas pendejadas se te ocurran)."*Fue por eso lo de los comentarios, jejeje*No es muy de mi agrado Interpol*Mis obras favoritas de Allan Poe son: El retrato oval, El cuervo y La mascara de la muerte roja.*Un último comentario:Vive en una piña debajo del marBob EsponjaSu cuerpo absorbe y sin estallarBob EsponjaEl mejor amigo que podrías desearBob EsponjaY como a un pez, le hes fácil flotarBob Esponja

  4. ILSE dijo:

    JELOU! q curadas estan tus pics eeeh! eso de <mi arte>estan muy cool!!! hahaha las fotos del gatos estan bien chesse!! me gustaron TODAS! cool cool!siguele metiendo mas pics xfavor VALE?! ok! bye bye.. saludos desde EL RANCHO TIA JUANA!…BACHE CALIFORNIA..

  5. Vanessa dijo:

    Holaaaaaaa Komo estas gracias por escribirme…Sabes, es ke no puedo moverle mucho a mi espacio por ke no se ni como meterle videos ni imagenes no se nada la verdad jajajajaja no tengo mucho tiempo de meterme a moverle y pues uno ke no sabe ahi se hace bolas jeje como yo….si tienes algun consejillo por ahi ke me puedas dar te lo agradecere mucho….Cuidate Hasta lueguito Bye ;)Vanessa Gallardo.Culiacán, Sinaloa.

  6. Mario dijo:

    No sería mala idea poner el ensayo que sugieres, pero soy demasiado malo para escribir cosas así, entonces, al parecer, no lo voy a hacer, jejejeje, lo siento, pero asi es la vida, jejejejeje. ***************************************** *** Fumar es causa de cáncer y enfisema pulmonar*** *****************************************

  7. • Uяιel dijo:

    Hola NeoCórteX® (asi lo pusiste en mi space)… ehh Kolokaste un komentario en mi Space acerka de un reto tuyo o algo asi, k me hacias para poner animaciones Macromedia Flash o autorun , pss la verdad brother eso no lo se, para k te miento la verdad, lo ehh intentado pero al publikar la entrada me lo kita… Pss si tu sabes mis respetos ehh… de todos modos gracias x tu komentario brother espero q sigas visitando mi Space… Y nimodo, no pase el reto. jajaja PD. tu space tambien esta Muy bien felicidades… Atte:U®îӘ£ JR •·.·´¯`·.·•ThӘ HackӘr °ƒ M§N®•·.·´¯`·.·•

  8. Vanessa dijo:

    oooooooooooohhh Descepciónnnn…..No pude jajajajjaajajaaPero muchas Gracias de todas formas…lo seguire intentando ;)Vanessa Gallardo.Culiacán Sinaloa.

  9. ILSE dijo:

    hello! oooh! PERDON! jejeje GATITA! jojojojo ya la ando volteando… ok sorry.. gracias a ti tambien x tu comentario, y tmb espero tenerte MUY SEGUIDO x mis rumbos,,, seguido aumento las fotos,.. oye cada vez q miro TU ARTE descubro cosas nuevas y cada vez me gustan mas tus fotos… YEAAAAH! fregon eeeeh!YAAA-HOOO! SIGUELE ASI!vale? cuidate muchote arrivederci

  10. Mario dijo:

    No que para el miercoles ya iba a haber articulo d Interpol con todo y rola???

  11. Montse Core dijo:

    hola hola, no soy muy paciente para leer desde la computadora asta ahorita me ha gustado lo poco que he podido leer de tu space, me agrada que apolles a los movimientos alternativos, ahunque no me guste interpol y no creo que esto cambie en un buen tiempo, pero todo en general esta bien y me alegra no ser la unica perzona que fue a ver dreamers al cine y salio con una enorme sonrrisa

  12. Gabriela dijo:

    Atrayente, infrecuente y excepcional espacio! Agradecimientos por el comentario en mi espacio…ciao!

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